Colombia tiene una de las mayores riquezas agrícolas del continente. El objetivo es convertir el campo en una fuente de seguridad, empleo, producción y prosperidad para millones de familias.
El campo colombiano debe convertirse en uno de los principales motores de crecimiento económico, fortaleciendo la producción, la inversión, la seguridad y las oportunidades para las regiones.
El productor necesita tranquilidad para trabajar, transportar y vender. La seguridad es la base del desarrollo agrícola.
Las vías terciarias, puentes y centros de acopio permiten que la producción llegue a los mercados nacionales.
Transformar las materias primas genera empleo, valor agregado y mayores ingresos para las regiones.
Modernizar la producción permite aumentar la productividad y la competitividad del campo colombiano.
El acceso al financiamiento es fundamental para pequeños y medianos productores.
Reducir la intermediación permite que el campesino reciba mejores ingresos.
El primer objetivo es garantizar condiciones de tranquilidad para productores, trabajadores y empresarios rurales.
El país debe aumentar la capacidad productiva y aprovechar todo el potencial agrícola nacional.
El desarrollo rural debe llegar a todos los departamentos mediante inversión e infraestructura.
La producción agrícola puede convertirse en una importante fuente de empleo y oportunidades.
El fortalecimiento del agro contribuye a la seguridad alimentaria, el crecimiento económico y el bienestar de las familias.
Sembrar, producir y trabajar son pilares fundamentales para construir una Colombia más fuerte.